Once de la noche y estoy sola con una taza de café. ¿Dónde estás? ¿El "para siempre" te asustó? Intento (ya en vano) recordar tu rostro, tu voz. Mis párpados me dicen que deje de esperarte, que esta noche no es LA noche en la que volverás.
Sin embargo sigo aquí, esperando... esperando que siquiera aparezca un puntito verde al lado de tu nombre para saber que sigues vivo; aunque recuerdo que alguna vez dijiste que, sin mí, no podrías vivir.
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